Con el Brent en niveles elevados, los consumidores empiezan a priorizar opciones más económicas. Las cámaras empresarias del sector ya realizan mediciones propias para dimensionar el fenómeno.
Cuando los precios suben de manera sostenida, el comportamiento del consumidor suele responder con una lógica previsible: recorta, sustituye y busca alternativas más accesibles. En el mercado de combustibles, esa dinámica empieza a tomar forma en los surtidores, donde el impacto de los últimos ajustes comienza a reflejarse en decisiones cada vez más sensibles al bolsillo.
En ese contexto, y con el barril de crudo Brent moviéndose en torno a los 100 a 110 dólares, las Estaciones de Servicio enfrentan en estos días un momento donde la suba internacional no se tradujo en alivio, sino en mayor presión sobre la demanda. La reacción del público, según coinciden los operadores, empezó a inclinarse hacia combustibles de menor precio.
