A veces hace falta que alguien que recorrió el mundo venga a decir lo obvio. Esta semana, en Mar del Plata, Diego Guelar anduvo haciendo de espejo incómodo. Exembajador, diplomático de carrera, más acostumbrado a Washington o Bruselas que a Playa Grande, terminó maravillado con la ciudad. Instalado en el balneario Ocean de Playa Grande, Guelar se mueve en bicicleta, camina la costa, va a la playa y manda videos casi todos los días a amigos del exterior. Sin proponérselo, se convirtió en una especie de promotor turístico amateur. “Mar del Plata tiene una dimensión internacional desconocida”, repite en cada charla. El dato no es menor: Guelar no venía de vacaciones desde que tenía cinco años. Todo lo demás fueron visitas exprés, charlas, actos, agendas apretadas. “Eso no es venir a Mar del Plata”, le decía al marplatense Filo Nocelli. Y ahora, con 75, siente que está redescubriendo una ciudad que muchos argentinos miran de reojo.En sobremesas y conversaciones de pasillo, el diplomático se anima a una comparación que levanta cejas: salvo por el clima, Río de Janeiro es mucho menos ciudad que Mar del Plata. No lo dice para provocar, lo dice convencido. Infraestructura, escala urbana, servicios, paseos costeros. Todo junto. El diagnóstico es tan elogioso como incómodo: el principal problema de Mar del Plata no es lo que es, sino cómo se la percibe. Especialmente por sus propios habitantes y dirigentes. Para Guelar, la ciudad debería pensarse con ambición global, no solo como destino de temporada. Prometió volver fuera del verano para conocerla en otro ritmo. Y dejó flotando una idea que suena fuerte: quizás Mar del Plata no necesite reinventarse tanto, sino creérsela un poco más. Mientras, en carpa cercana, el productor de espectáculos se lamentaba ante empresario pesquero porque el sector dejó morir la Fiesta Nacional de los Pescadores. “No puede ser que, con la guita que mueve la pesca, no se pueda hacer una fiesta, no te digo como la de la Vendimia pero al menos algo digno, que convoque y con espectáculos musicales de nivel que traccionen”, se le escuchó decir. Y recordó que este fin de semana, la Fiesta de la Empanada Costera en Santa Elena, Mar Chiquita, convocó a más de 70 mil personas.
