La pesca atraviesa la historia humana desde tiempos remotos. En Argentina, esa práctica no sólo está asociada al alimento o al trabajo, sino también al ocio, la identidad local y los rituales que se repiten de generación en generación. Para muchos, tirar la caña es una excusa para cortar con la rutina y dejar correr las horas.La fecha dedicada a quienes practican esta actividad invita a mirar más allá de la postal romántica. Detrás del bote, el muelle o la costa hay saberes transmitidos, reglamentaciones cambiantes y debates abiertos sobre conservación.
