La producción de Euro, en el sur de Santa Fe, se paralizó en octubre y 140 personas quedaron en un limbo. Hay 15 familias que se instalaron allí porque no tienen dónde ir.En lo que hasta hace cinco meses era el comedor del Frigorífico Euro, en Villa Gobernador Gálvez, hoy corren una nena y un nene que no superan los cuatro años. Juegan a las escondidas debajo de mesas metálicas blancas de patas altas. Son las mismas mesas que por la noche se convertirán en camas, cuando sean cubiertas con pedazos de telgopor y un juego de sábanas. Así descansan algunos de los 140 trabajadores de la fábrica que dejó de funcionar a fines de octubre del año pasado. Ocuparon el lugar, primero, en busca de mantener la fuente de trabajo, pero después como un techo porque ya no pudieron pagar el alquiler. Pasaron 132 días y hay quince familias viviendo en lo que una década atrás supo ser una empresa de 900 empleados.
