En el último tiempo, lo que llamamos “las afueras de Buenos Aires” cobraron una gran importancia para el turismo, convirtiéndose en una opción ideal para quienes buscan paz, tranquilidad y contacto con la naturaleza. En ese contexto, comenzaron a destacarse pequeños parajes que durante años pasaron desapercibidos, pero que hoy sorprenden por su encanto, su historia y sus tradiciones.
Algunos de estos destinos, además, tienen celebraciones muy particulares que los vuelven aún más atractivos. Entre ellas, aparece una de las más curiosas y sabrosas: la Fiesta de la Tortita Negra, un evento que combina gastronomía, identidad local y espíritu comunitario.
