Se vivió un día más que especial en Palermo. Desde su llegada a la Fórmula 1 en 2024, Franco Colapinto se convirtió en un referente no solo del automovilismo, sino también del deporte argentino. Y si bien el pilarense ya había demostrado su talento tanto con Williams como con Alpine, no había tenido la oportunidad de hacerlo frente a su gente. Es por eso que todo el evento que se llevó a cabo este domingo fue algo único: el piloto de 22 años realizó un Road Show sin precedentes que contó con cientos de fanáticos, vueltas con autos de Fórmula 1 (incluyendo al Lotus E20 de 2012 y una réplica de la Flecha de Plata que utilizó Juan Manual Fangio durante su temporada 1954 con Mercedes), la presencia de artistas, famosos y mucho más.La gente comenzó a copar las calles de la ciudad desde bien temprano. La expectativa era total. Y no era para menos, dado que fue la primera vez en 14 años que un auto de la Máxima giró por las calles de Buenos Aires, mientras que Franco se convirtió en el primer argentino en manejar un monoplaza de esta magnitud en un trazado callejero como el que se marcó en Avenida del Libertador. Desde antes de salir a pista por primera vez, Franco ya sabía el momento histórico que estaba por vivir: «se me pone la piel de pollo».
Así fue como el piloto de Alpine se subió al Lotus E20 del 2012 (tuneado con los colores de Alpine) y arrancó el motor V8, con el sonido tan potente y agudo que caracterizaba a los monoplazas de la época, y comenzó a girar por el circuito, saludando a la gente, haciendo trompos -las típicas donas- y exigió a un auto que parecía pedir más.
Esa fue apenas la primera de las cuatro veces que salió a pista, aunque ninguna fue tan emotiva como la segunda, cuando manejó una réplica de la Flecha de Plata inmortalizada por Juan Manuel Fangio. Con aquel Mercedes-Benz W196 de 1954 -uno de los coches más emblemáticos de la historia-, el Chueco ganó el segundo de sus cinco títulos de la F1, y Franco tuvo la oportunidad de homenajear al pentacampeón de mundo de la mejor manera.
