Tras el episodio del avión que trasladó al gendarme Nahuel Gallo, se activó una negociación reservada. La FIFA pidió estabilidad y el Gobierno aceptó un esquema transitorio en la conducción del fútbol.Toviggino presenta hoy fisuras que parecen insalvables. La investigación revela que ambos dirigentes han adoptado estrategias de defensa opuestas frente al avance de las causas en los tribunales:
Mientras Claudio “Chiqui” Tapia busca una salida institucional que le permita preservar su imagen pública y su cargo, al menos hasta que finalice el compromiso mundialista, Pablo Toviggino se encuentra en una posición de creciente vulnerabilidad.
A medida que Tapia negocia su supervivencia, el peso de las investigaciones judiciales parece direccionarse intencionalmente hacia la figura del Tesorero, quien comienza a percibir un abandono sistemático por parte de sus aliados políticos.
“La consigna en Balcarce 50 parece ser clara: que el peso de la ley caiga sobre Toviggino para limpiar la estructura, mientras se mantiene un ‘status quo’ temporal con Tapia por pedido de la FIFA”, confía una fuente con acceso a los despachos oficiales.
Este pacto de no agresión tiene fecha de vencimiento. La “banca” otorgada por el Gobierno Nacional a Tapia es, en esencia, un préstamo a corto plazo. Una vez superado el compromiso de junio y garantizada la participación sin sobresaltos de la Selección Nacional, el escenario para el “Chiqui” podría cambiar radicalmente.
Por ahora, el poder en la AFA se reconfigura: con un Toviggino cada vez más solo y un Tapia que, para sobrevivir, ha decidido jugar al ajedrez con el entorno de Javier Milei.
