Qué significa y por qué resume la manera en que vivió y trabajó.
De los Nobel a la guerra: la historia detrás de una frase que quedó para siempre.Maria Salomea Skłodowska-Curie, conocida sencillamente como Marie Curie, fue la primer mujer en ganar un Premio Nobel y una de las científicas más afamadas de la historia. Qué significa su frase “nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido”.
Nació en 1867 en Varsovia, y tras la muerte de su mamá y su hermana por tuberculosis y fiebre tifoidea respectivamente, se fue a París a estudiar matemática y física en la Universidad de la Sorbona. Allí conoció a quien luego se convirtió en su marido, Pierre Curie, con quien compartió su primer Premio Nobel: el de Física en 1903. En 1911 recibió su segundo Premio, esta vez de Química, y lo ganó sola.
Considerada por muchos como la mujer más influyente de la ciencia gracias, a sus descubrimientos en el campo de la radiactividad y su utilización en tratamientos contra el cáncer, también se destacó por compartir su conocimiento y ser autora de frases con un poder impresionante para hacer reflexionar y motivar a los demás.Nada en la vida debe ser temido”: qué significa la frase de Marie Curie
Marie Curie también fue un símbolo de la lucha por la igualdad de género en la ciencia, inspirando a generaciones de mujeres a seguir carreras en campos tradicionalmente dominados por hombres.
Solía asegurar que no se le puede tener miedo a la vida: «Hay que comprenderla», repetía con voracidad de conocimiento y búsqueda de explicaciones a los fenómenos de la naturaleza. Sin su aporte, la ciencia actual no sería la misma.
La frase en cuestión, curiosamente, no se la escuchó de voz de ella, sino que fue una cita en 1923 de su esposo, Pierre Curie, cuando hablaba de su mujer. Hay que tener en cuenta un dato clave para comprender la potencia de la frase: era otra época, y los cuidados contra la radioactividad eran otros.
Nada en la vida debe ser temido”: qué significa la frase de Marie Curie
Marie Curie también fue un símbolo de la lucha por la igualdad de género en la ciencia, inspirando a generaciones de mujeres a seguir carreras en campos tradicionalmente dominados por hombres.
Solía asegurar que no se le puede tener miedo a la vida: «Hay que comprenderla», repetía con voracidad de conocimiento y búsqueda de explicaciones a los fenómenos de la naturaleza. Sin su aporte, la ciencia actual no sería la misma.
La frase en cuestión, curiosamente, no se la escuchó de voz de ella, sino que fue una cita en 1923 de su esposo, Pierre Curie, cuando hablaba de su mujer. Hay que tener en cuenta un dato clave para comprender la potencia de la frase: era otra época, y los cuidados contra la radioactividad eran otros.
