Votó a favor de elevar el acuerdo entre la UE y el Mercosur ante la justicia europea para comprobar si es compatible con los tratados comunitarios.
Buena parte de la extrema derecha, de los ecologistas y de los eurodiputados franceses, polacos, austríacos e irlandeses dieron su visto bueno a la suspensión.Las ambiciones geopolíticas de la Unión Europea y su palabra hacia sus socios internacionales valen tanto como el papel sobre el que están escritas. El Parlamento Europeo votó este miércoles a favor de enviar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea al Tribunal de Justicia de la UE para que revise su legalidad. Es una argucia. Nadie estima que haya nada ilegal, pero los diputados están en su derecho de hacer eso y así intentar retrasar durante meses o años su ratificación.
Unos 334 eurodiputados votaron a favor de enviar el texto al tribunal y 324 en contra. Buena parte de la extrema derecha, de los ecologistas y de los eurodiputados franceses, polacos, austríacos e irlandeses de todos los colores políticos dieron su visto bueno a ese bloqueo. Para muchos es una forma de salvar la cara ante la presión de las protestas del campo.
Una aplicación provisional es posible: ¿Cómo?
La pelota pasa ahora al tejado de la Comisión Europea y de los gobiernos, porque igual que los eurodiputados usaron esa argucia legal para frenar la ratificación, que se preveía para esta primavera y ahora se puede ir a 2027, el brazo ejecutivo del bloque también tiene herramientas para saltarse ese bloqueo y lanzar la aplicación provisional.
El texto del acuerdo asegura que se activa desde que lo apruebe un país del Mercosur. Cuando eso ocurra, de leer literalmente el texto, no haría falta nada más para que entrara en vigor de forma provisional entre ese país y la Unión Europea. Aunque el Parlamento Europeo no lo haya ratificado y lo haya enviado a los jueces. Porque el texto no exige ratificación sino el fin de los procedimientos internos cuando habla de aplicación provisional.
