Fue respaldado por gran parte de los opositores no kirchneristas. La votación en general fue aprobada por 46 afirmativos, 25 negativos y una abstención.previsión de inflación prevista en el proyecto de Presupuesto, y explicó que “el problema está en la inconsistencia del programa económico”.
El senador de la UCR Maximiliano Abad, que votó en general a favor del Presupuesto, pero rechazó en particular el capítulo 2, dijo: “No podemos mirar para el costado, desentendernos, condenar a generaciones a no tener un futuro mejor, y especialmente no podemos condenar a la Argentina a la mediocridad”.
“Al artículo 30 yo lo llamo el artículo escoba porque barre los pisos de educación pero también las proyecciones en inversión que establecen las leyes de educación y ciencia en la Argentina”, consideró Abad.
La senadora tucumana de Independencia Beatriz Ávila remarcó que “el Presupuesto no es el ideal, pero sí da previsibilidad y es una herramienta para salir de un circulo vicioso que tenía el país” vinculado a la incertidumbre y la crisis económica.
“Aprobar el presupuesto no es un cheque en blanco porque tenemos nuestra función de contralor. ¿Pero cuál es la alternativa? ¿Quedarnos por tercer año sin presupuesto?”, cuestionó.
Como última oradora, la jefa de la bancada de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, sostuvo que el “Presupuesto no es solo una herramienta económica es un punto de partida para refundar una historia emocional de la Argentina”.
“Un país que durante muchos años se acostumbró a sufrir, a resignarse, a vivir totalmente atrapado en ciclos tóxicos que se repetían una y otra vez y nos hicieron creer que la Argentina no tenía salida, que no tenía remedio, que el fracaso era el destino. Se instaló la idea de que el esfuerzo no valía la pena. Populismo, corrupción ,valijas llamadas obra pública, que trabajar, que producir, que ahorrar, que todo eso era absolutamente inútil”, siguió.
La ex ministra de Seguridad destacó que “hace dos años, después de pasar un gobierno terrible, los argentinos decidimos cambiar el sistema y enfrentar los problemas”.
“Sabíamos que iban a ser tiempos difíciles, que todos íbamos a tener que poner mucho esfuerzo para pensar en una Argentina distinta. De repente los argentinos volvimos a creer, a proyectar, a sanar, a sentir que hay futuro, que el esfuerzo tiene sentido”, expresó.
A su criterio, “el cambio no es más un eslogan, no es una palabra vacía, es algo que toca a cada argentino en su vida real, en la familia argentina”.
