El testigo que filmó el video viral en el que se ve cómo el colombiano Sergio Andrés Franco, es agredido en el interior de un hotel alojamiento, reconoció a los imputados, los expolicías Christian Marcozzi y Walter Osvaldo Almaraz. Finalmente la víctima no pudo ser ubicada, por lo que su declaración será incorporada por lectura, a pesar de las quejas de las defensas.
registró cómo un detenido, esposado, era agredido por policías, por el jefe de la policía, y después compartió el video en su grupo de amigos, que a su vez lo compartieron con más personas, que también lo compartieron, lo que hizo que se viralizara, que llegara a los medios y que sea imposible de ocultar. El testigo, dijo, que esa misma tarde borró el video, para “no tener quilombo”.
También reconoció a quienes estaban en el video. En cuero y esposado reconoció al “colombiano”, la víctima. Reconoció a Marcozzi, ya que le había dado la mano y se había presentado al ingresar al hotel y también a Almaraz, porque al día siguiente de lo ocurrido, dijo, se le presentó en su lugar de trabajo para mostrarle las imágenes del video que había filmado. Hay un tercer policía que el testigo no sabe quién es, que parece que nadie sabe quién porque está de espaldas y no fue identificado.
El testigo lamentó haber filmado ese video, si bien nunca se sintió amenazado, sí le trajo problemas, tuvo que cambiar de trabajo y este lunes tuvo que faltar a su actividad para poder estar en el debate.
“Espero que estés contento con todo el daño que nos causaste”, le dijo una familiar de uno de los imputados al testigo al salir de la sala de audiencia. “Yo no hice nada señora, fueron ellos. Yo no quiero ningún quilombo”, expresó el joven mientras se subía al ascensor de Tribunales.
“Me dio miedo la situación”
En esta primera audiencia también habló, de manera remota desde Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la joven que estaba con Franco en el Hotel Breda y que fue aprehendida en esa oportunidad por los celulares robados.
La testigo presentada por la fiscalía explicó que el vínculo afectivo con Franco había finalizado unos meses después de esa situación y que desde hacía unos 4 años que no tenía contacto con él, aunque sabía por terceros en común que había vuelto a Colombia.
La mujer dijo desconocer todo lo referido a los celulares robados. Contó que fue aprehendida, subida a un patrullero y aseguró que lo vio a Franco esposado, golpeado, con sangre en la oreja y en el labio. “Me golpearon los oficiales”, aseguró la mujer que le dijo quien era su pareja, lo que molestó a los policías que estaban en el patrullero, quien les prohibieron “de mala manera” seguir hablando.
“Nos llevan a una comisaría y nos ponen en un calabozo cada uno, enfrentados. Estuvimos solos, le pregunté que me diga la verdad y me dijo que lo golpearon, que lo llevaron a otro cuarto y lo golpearon, exigiendo que diga la verdad de los teléfono”, explicó la testigo desde su casa en CABA y agregó: “En eso llega un policía y le dijo que dajara de hablar si no quería que le volviera a pasar lo mismo”.
“Me dio miedo la situación, me generó angustia y desconcierto”, expresó la testigo, que estuvo casi semana detenida hasta que recuperó la libertad. “Al salir me enteré lo que le había pasado: que lo agarraron, lo llevaron como a un depósito y lo quisieron hacer hablar a los golpes. Uno tenía como un guante de látex con el que le pegaba en la cara, piñas en las costillas. Todo fue muy feo realmente”, dijo.
La testigo dijo que luego regresó a CABA con Franco y que, una vez en esa ciudad cortó el vínculo que los unía ya que el hombre volvió a tener un conflicto con la ley, aunque “no tan grave” como lo que vivieron en Mar del Plata. Tras esa separación, dijo que nunca más lo volvió a ver.
El debate continuará el martes y se espera que el miércoles finalicen las audiencias con los alegatos de las partes.
